David Chacón Cisterna

Diseño Web, Docencia y más

La era de la Superinteligencia en palabras de OpenAI

El avance de la Inteligencia Artificial en los últimos años, ha pasado de ser mero desarrollo de software a convertirse en una fuerza tectónica que promete reescribir las reglas de la economía global, o al menos así es como lo ve uno de sus más entusiastas impulsores, el CEO de OpenAI, Sam Altman. El pasado 6 de abril de 2026, la empresa tecnológica publicó un documento que no habla de redes neuronales ni de parámetros técnicos, sino de algo mucho más profundo y ambicioso; un manifiesto titulado: “Política Industrial para la Era de la Inteligencia: Ideas para mantener a las personas en primer lugar”.

En 13 páginas, se reconoce desde el mismo corazón de Silicon Valley, que el mercado por sí solo no podrá gestionar la transición hacia la “superinteligencia” (sistemas capaces de superar a los humanos más brillantes, incluso cuando estos son asistidos por IA).

Como es habitual en este espacio, mi lectura de este tipo de manifiestos está cubierta de un optimismo cauteloso, ya que a la vez que creo firmemente en el poder de la tecnología para dar saltos cualitativos en el desarrollo humano, observo con especial atención las brechas estructurales de territorios como el nuestro, donde la irrupción de las tecnologías se vive de manera mucho más brutal y donde el impacto del desplazamiento y rezago laboral puede costarnos mucho más caro.

Los dos pilares del manifiesto.

El documento de OpenAI plantea que, así como la Revolución Industrial requirió el “New Deal” y nuevas leyes laborales, la era de la IA requiere una política industrial ambiciosa. Sus propuestas se dividen en dos grandes ejes:

1. Construir una Economía Abierta

OpenAI advierte que la IA destruirá y creará empleos, pero que las ganancias podrían concentrarse en pocas manos (incluyendo las de ellos mismos). Para evitarlo proponen:

  • El Derecho a la IA: Tratar el acceso a modelos fundacionales como una infraestructura básica, similar a la electricidad o el internet.
  • Modernización de la Base Tributaria: Mover la carga impositiva desde el trabajo humano (impuestos a la renta/planillas) hacia el capital y las ganancias impulsadas por la IA.
  • Fondo de Riqueza Pública: Crear fondos donde los ciudadanos compartan directamente los dividendos del crecimiento económico generado por la IA, independientemente de si invierten en la bolsa o no.
  • Dividendos de Eficiencia: Traducir el ahorro de tiempo generado por la IA en semanas laborales más cortas (4 días) manteniendo los salarios, y en mejores beneficios (salud, cuidado).
  • Economía del Cuidado: Reentrenar a los trabajadores desplazados hacia roles “centrados en el ser humano” (cuidado de ancianos, niños, salud comunitaria), subsidiando y mejorando los sueldos de estas áreas.

2. Construir una Sociedad Resiliente

  • A medida que la IA se vuelve más poderosa, los riesgos (cibernéticos, biológicos, desalineación) crecen exponencialmente.
  • Pila de Confianza (Trust Stack): Herramientas para verificar qué es IA y qué es humano (proveniencia) protegiendo la privacidad.
  • Regímenes de Auditoría y Contención: Creación de instituciones públicas y privadas que auditen los modelos antes de salir al mercado, y “manuales de contención” por si un sistema se vuelve peligroso.
  • Gobernanza Corporativa: Que las empresas de IA adopten estructuras orientadas al beneficio público y mecanismos de reporte de incidentes (incluso de “casi accidentes”).

¿Es aplicable este tipo de políticas en Chile?

Leer este documento desde la realidad local nos obliga a hacer un doble clic. Lo que en Estados Unidos suena a una modernización del Estado de Bienestar, en Chile choca con desafíos estructurales. Analicemos un par de puntos clave en comparativa.

1. Productividad y el “Dividendo de Eficiencia”

OpenAI sugiere que la IA permitirá trabajar 32 horas a la semana produciendo lo mismo o más. La realidad chilena nos muestra un panorama distinto. Según datos de la OCDE, Chile es uno de los países donde más horas se trabaja (cerca de 1.900 horas anuales), pero nuestra productividad laboral está estancada y se ubica muy por debajo del promedio de la organización. Tal vez aquí la apuesta de dar un salto en las Pymes con el uso de agentes de IA como estándar de la industria, nos permitan automatizar algunas de las tareas contables, de marketing o de logística, generando nuevos índices de productividad. Lo anterior contrasta tristemente con nuestros índices de informalidad laboral, cercanos al 27%. Un “dividendo de eficiencia” es invisible para el trabajador informal por cuenta propia. La política pública chilena deberá pensar entonces en cómo la IA formaliza y asiste a este sector, más allá del empleo formal.

2. Fondos de Riqueza Pública y la Matriz Tributaria

El documento sugiere gravar menos el trabajo y más al capital tecnológico, creando un Fondo de Riqueza Pública que pague dividendos a los ciudadanos. En Chile, la recaudación tributaria como porcentaje del PIB ronda el 21%, por debajo del promedio OCDE (34%). Nuestro debate tributario lleva años empantanado, con intentos infructuosos en la puesta en marcha de reformas tributarias, que sin apoyo de las cámaras, quedan reducidas a una sombra del proyecto inicial. Sin embargo, tenemos experiencia con fondos soberanos (como el Fondo de Estabilización Económica y Social, nutrido por el cobre y el litio). Así las cosas, ¿podría Chile estructurar su política de Data Centers y concesiones de energía renovable exigiendo no solo royalties tradicionales, sino una participación accionaria (o fondos ciudadanos) que se inyecten a un Fondo de Riqueza Soberano 2.0?

A diferencia de EE.UU., Chile no es dueño de la propiedad intelectual de la IA. Somos consumidores, usuarios, clientes. Por ende, no podemos gravar tan fácilmente las superganancias de las tecnológicas internacionales, a menos que actuemos en bloques multilaterales (como los impuestos digitales globales de la OCDE).

3. El Cuello de Botella Energético

OpenAI pide acelerar la expansión de la red eléctrica mediante alianzas público-privadas, ya que la IA demanda cantidades monumentales de energía. Aquí Chile tiene una ventaja comparativa global. Tenemos el desierto con mayor radiación solar del mundo y vientos excepcionales en el sur. Esto contrasta con nuestra infraestructura de transmisión. Se necesitan muchos años para aprobar proyectos debido a las tan necesarias regulaciones ambientales y una absolutamente evitable burocracia. Si queremos ser el punto verde de los Data Centers de IA que procesarán los datos del futuro, el Estado chileno deberá modernizar radicalmente su sistema de evaluación de impacto y construcción de líneas de alta tensión, asegurando que este consumo industrial no encarezca las cuentas de luz de las familias, como suele ocurrir.

4. La economía de cuidados como refugio.

En el manifiesto, se plantea absorber el desempleo tecnológico redirigiendo a las personas hacia la economía del cuidado, con énfasis en las infancias, la tercera edad y la salud mental. De acuerdo con las proyecciones, hacia 2050 un tercio de la población chilena será adulta mayor. Cuando comparto estos datos en clases con mapas demográficos dinámicos, mis estudiantes se sorprenden demasiado, dejando de manifiesto que el sistema de cuidados reviste una urgente revisión y priorización, ya que estos trabajos son actualmente los peor remunerados, altamente feminizados e invisibilizados, contribuyendo a brechas de injusticia laboral e insolvencias económicas y sociales. Si el Estado no interviene subsidiando y profesionalizando este sector, la transición será dolorosa (y también mi vejez).

Un nuevo pacto social de la mano de la IA

La industria de la IA está mostrando un nivel de madurez un poco mayor a la demostrada en sus inicios, conversando bajo un entendimiento de que la tecnología sin red de seguridad social termina en distopía social.

Como observador rezagado – en mi calidad de chileno, usuario y entusiasta de la IA y la tecnología en general-, mi apreciación se resume como la de un optimista y cauteloso. Optimista respecto a que herramientas como la IA en la salud pública pueden reducir listas de espera, predecir brotes de enfermedades y dar a nuestros científicos las herramientas para combatir el estrés hídrico de nuestra agricultura. La democratización de la inteligencia como un derecho social puede nivelar la cancha educativa como ninguna otra tecnología en la historia.

Sin embargo, soy cauteloso porque puesto en metáfora, digamos que la tecnología avanza en un ascensor, mientras la política y la regulación en Chile suben por la escalera. Rezagados en el sur del mundo, corremos el riesgo de ser meros adoptadores de las normas y usos pensados y decididos por el Norte Global.

Construir en Chile una institucionalidad capaz de absorber la IA, mediante un Estado ágil, que deje de debatir con categorías del siglo pasado y empiece a legislar para el siglo XXI: educación continua financiada por el Estado, digitalización profunda de las Pymes, un rediseño de nuestros fondos soberanos anclados en nuestra energía limpia, y una revalorización radical de los trabajos que nos hacen esencialmente humanos, avanzando en un real sistema social de cuidados.

La era de la inteligencia ya comenzó y depende de nosotros tener la audacia política de usarla para cerrar nuestras históricas heridas de desigualdad, o si dejaremos que estas se digitalicen, profundizándolas todavía más. Las urgencias de la nueva administración, de momento, corren en paralelo, con un enemigo invisible y poco demostrable, mientras la real emergencia corre frente a nosotros sin que nadie tome aviso de la oportunidad desperdiciada que significa cada día que enfrentamos sin políticas claras de digitalización y transformación digital en la industria y el Estado. Mientras tanto, los árboles no nos dejan ver el bosque.

Puedes leer el manifiesto en su idioma original aquí

Cómo proteger nuestras ideas de innovación

Hace unos días, un amigo me compartió una experiencia que vivió en su trabajo. Su historia, aunque particular, refleja una realidad que muchos profesionales enfrentan en diversas industrias: la necesidad de proteger nuestras ideas y desarrollos, especialmente cuando estos aportan un valor significativo a nuestras organizaciones.

Mi amigo, un profesional dedicado y creativo con muchos años de experiencia, recibió un desafío importante: se le pidió desarrollar un sistema para la trazabilidad de materiales, una tarea crítica para asegurar la calidad y eficiencia en las operaciones de su empresa. La primera propuesta de la empresa fue que realizara este trabajo en Excel, lo que él consideró inadecuado debido a la magnitud y complejidad de las transacciones involucradas.

Decidido a buscar una solución más robusta, propuso desarrollar una aplicación utilizando Power Apps de Microsoft, una herramienta licenciada por la empresa. A pesar de presentar una maqueta funcional y pedir recursos para su desarrollo, la empresa no aprobó su solicitud. Sin embargo, motivado por demostrar su capacidad, desarrolló una versión rústica de la aplicación por su cuenta. Esta solución no solo superó una auditoría, sino que también permitió gestionar datos de manera eficiente y responder rápidamente a los desafíos que se presentaban.

A medida que el éxito de su aplicación se hizo evidente, con la implementación y adecuación de la misma por parte de otras unidades operativas, la empresa finalmente decidió invertir en su desarrollo, y la aplicación fue escalada y mejorada. Sin embargo, al reflexionar sobre todo el proceso, surgió una pregunta: ¿debería haber protegido su desarrollo desde un inicio?

¿Qué dice la ley?

Este caso nos invita a reflexionar sobre la protección de nuestras ideas y desarrollos en el ámbito laboral. En un sentido amplio, la propiedad intelectual se refiere a toda creación de la mente humana, incluyendo inventos, modelos de utilidad, marcas, obras literarias y artísticas, entre otros (INAPI)

En Chile, el organismo responsable del registro de derechos de Propiedad Industrial, conforme a la Ley 19.039 y su Reglamento, es el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INAPI), que anteriormente operaba como el Departamento de Propiedad Industrial. Por otro lado, el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural (SERPAT), creado en 2018 tras la conformación del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, es la entidad encargada de registrar los derechos de autor y derechos conexos. Esto incluye los derechos de los autores sobre sus obras, los derechos de los artistas intérpretes o ejecutantes sobre sus interpretaciones o ejecuciones, los derechos de los productores de fonogramas sobre sus grabaciones, y los derechos de los organismos de radiodifusión sobre sus programas de radio y televisión, tal como lo establece la Ley N° 17.336 sobre Propiedad Intelectual y su Reglamento.

Una mirada técnica al caso

Desde una perspectiva técnica, el enfoque que adoptó mi amigo al utilizar Power Apps, una herramienta licenciada por la empresa, fue acertado. El uso de software licenciado asegura que cualquier desarrollo se realice dentro del marco legal y con los recursos que la empresa ha dispuesto. Sin embargo, hay consideraciones adicionales que podrían haber fortalecido su posición desde un inicio.

Aunque el software base es propiedad de Microsoft, la técnica específica y el flujo de trabajo que mi amigo desarrolló podrían haber sido registrados como una creación propia. Este tipo de registro, que podría incluir diagramas de flujo, documentación técnica y el código fuente personalizado, le habría otorgado una protección adicional. INAPI permite registrar creaciones que, aunque basadas en herramientas existentes, incluyen elementos innovadores y específicos, siempre y cuando se demuestre el uso de software debidamente licenciado.

Además, formalizar un acuerdo con la empresa respecto a la propiedad intelectual de la solución desarrollada es fundamental. Esto es especialmente relevante cuando se utilizan recursos de la empresa, pero el desarrollo es llevado a cabo de manera autónoma. Un acuerdo de este tipo podría haber estipulado que, aunque la herramienta base es propiedad de la empresa, la técnica desarrollada y cualquier mejora futura serían reconocidas como suyas, facilitando su protección y asegurando los beneficios que este desarrollo intelectual podría generar.

¿Cómo abordamos la necesidad de proteger nuestras ideas?

A partir de esta experiencia, sugiero los siguientes pasos para proteger cualquier innovación de nuestra autoría:

  1. Documenta tu Idea: Desde el momento en que comienzas a trabajar en un proyecto, documenta cada paso. Esto incluye bocetos, códigos fuente, versiones preliminares y cualquier correspondencia relacionada.
  2. Registro de Derechos de Autor: Aunque en Chile el derecho de autor es automático, registrar tu creación en INAPI te proporciona una prueba oficial de autoría, lo que puede ser crucial en caso de disputas.
  3. Acuerdos de Confidencialidad: Si estás trabajando en un desarrollo innovador, considera firmar un acuerdo de confidencialidad con tu empleador. Esto garantiza que ambos estén alineados en la protección y uso del desarrollo o creación.
  4. Consulta Legal: Si tienes dudas sobre la protección de tu software o cómo proceder, consulta a un abogado especializado en propiedad intelectual. Desde lo digital, la ONG Derechos Digitales es un recurso valioso para consultas sobre el desarrollo de “políticas públicas que protejan tanto a autores como al resto de la ciudadanía, que garanticen el acceso, limiten los monopolios de explotación cultural y fomenten un dominio público fuerte y saludable”.
  5. Uso de Software Licenciado: Asegúrate de utilizar herramientas y plataformas que respeten las licencias de software. Esto no solo protege tu desarrollo, sino que también asegura que no infrinjas los derechos de terceros.

Cambiando la cultura organizacional empresarial

El caso de mi amigo, más allá de la necesidad de proteger nuestras ideas y desarrollos, nos recuerda la necesidad de un cambio en la cultura organizacional. Las gerencias deben reconocer y valorar el talento de sus equipos, promoviendo un ambiente donde la innovación sea apreciada y respaldada.

Las empresas deben establecer políticas claras que incentiven la innovación, proporcionando los recursos necesarios y reconociendo el trabajo de sus empleados. Educar a los empleados sobre la importancia de la propiedad intelectual y ofrecer apoyo para proteger sus desarrollos es esencial. Además, es importante establecer mecanismos de reconocimiento y remuneración para aquellos empleados que contribuyen con desarrollos significativos. Esto no solo motiva al equipo, sino que también asegura que las ideas innovadoras permanezcan dentro de la organización.

No dejemos que el desánimo generado por gerencias miopes opaque nuestras oportunidades de mejora. Y claro, no es lo mismo formar parte de una organización que reconoce y celebra los logros personales de sus colaboradores como un logro empresarial; todo suma para lograr un salario emocional acorde a las expectativas del trabajador. Protejamos nuestras ideas, fomentemos el cambio y sigamos construyendo un futuro donde el talento y la creatividad sean siempre reconocidos.

Hang the DJ: La Llegada de Livi y el Futuro de Spotify

En el tema Panic” de The Smiths, Morrissey cantaba “Hang the DJ,” una frase que expresaba la frustración de una audiencia con la música que se oía en la radio. Hoy en día, esa sensación podría perfectamente ser dirigida hacia nuevas tecnologías como Livi, la DJ potenciada por inteligencia artificial recientemente lanzada por Spotify. La IA/DJ llegó a nuestras aplicaciones móviles y de escritorio, con la promesa de ser tu DJ personal, seleccionando y mezclando música basada en tus preferencias. Sin embargo, después de una semana de uso, mis impresiones son mixtas. Acompáñame en este recorrido por la historia de Spotify, la llegada de Livi, y mis sueños para un Spotify del futuro, en una apreciación de AI DJ Livi, desde mi experiencia personal y crítica.

La Historia de Spotify

Spotify nació en 2006 en Suecia, fundado por Daniel Ek y Martin Lorentzon, con la visión de proporcionar una plataforma de música en streaming que pudiera competir con la piratería ofreciendo una experiencia de usuario superior. A lo largo de los años, Spotify ha evolucionado significativamente, incorporando nuevas funciones y tecnologías para mejorar la experiencia del usuario. Desde la creación de playlists colaborativas hasta la integración de podcasts, Spotify ha sido pionero en la personalización del consumo musical. Si te interesa conocer la historia de Spotify, nada mejor que hacerlo disfrutando la miniserie de Netflix: The Playlist

La Llegada de Livi

En julio de 2024, Spotify lanzó Livi en Chile, una IA diseñada para actuar como DJ personal. Livi combina la tecnología de personalización de Spotify, la IA generativa y la voz de Olivia “Livi” Quiroz Rosa, editora musical senior de Spotify en Ciudad de México. Livi no solo selecciona canciones, sino que también proporciona información en tiempo real sobre las canciones y los artistas.

Olivia Quiroz expresó en LinkedIn:

“Estoy feliz y orgullosa de dar mi voz a esta herramienta increíble que eleva la forma en que escuchas tu música favorita en Spotify. DJ Livi sabe exactamente qué tocar para ti, ofreciendo comentarios junto a una selección musical curada.”

Características de Livi

Livi promete una experiencia musical personalizada, ofreciendo:

  • Selección Curada de Canciones: Mezcla canciones según tus preferencias y las tendencias actuales.
  • Información en Tiempo Real: Proporciona datos sobre las canciones y los artistas que suenan.
  • Voz Natural: Basada en una persona real, ofreciendo una interacción más cercana y personal.

Mis Impresiones tras una Semana de Uso

Tras una semana de usar Livi, tengo varias observaciones:

  1. El Habla Mexicana: Aunque la voz de Livi es natural, su acento y expresiones mexicanas pueden sonar ajenas para los usuarios chilenos. Sería ideal que se pudiera elegir el acento o la región.
  2. Selección Musical: Aunque Livi crea playlists curadas, a veces incluye música “de moda” que no necesariamente coincide con mis gustos. Esto puede ser frustrante para quienes buscan una experiencia verdaderamente personalizada.
  3. Comunicación Unidireccional: La interacción con Livi es limitada. No se puede hablar o escribir para influir en el setlist, solo se puede volver a presionar el botón de Livi para una nueva playlist o saltar canciones.
  4. Trucos de DJ: Esperaba más trucos de DJ, como transiciones y mezclas avanzadas. Livi parece más una forma automatizada de poner canciones en cola que una verdadera experiencia de DJ.
  5. Potencial Desaprovechado: Aunque Livi tiene potencial, la implementación actual deja mucho que desear en términos de personalización y control del usuario.

Mis Sueños para el Futuro de Spotify

A pesar de las críticas, creo que el futuro de Spotify con Livi y otras IA puede ser brillante. Aquí algunos sueños y sugerencias:

  1. Interacción Bidireccional: Permitir que los usuarios puedan hablar o escribir a Livi para ajustar las playlists en tiempo real.
  2. Personalización Avanzada: Ofrecer opciones para elegir acentos y estilos musicales más específicos, adaptándose mejor a las preferencias regionales.
  3. Mejoras en la Experiencia de DJ: Integrar verdaderos trucos de DJ, como transiciones suaves y mezclas personalizadas, para una experiencia más auténtica.
  4. Fiestas Personalizadas: Permitir a los usuarios crear verdaderas fiestas con mixes y beats personalizables, convirtiendo a Livi en el alma de la fiesta.
  5. Curación de Momentos: Ofrecer la capacidad de curar playlists para momentos específicos, como cenas, fiestas o momentos de relajación.
  6. Integración en Locales: Imagina restaurantes, cafés y bares con administración de playlists al estilo de las jukebox. Los usuarios podrían añadir su toque personal al ambiente del lugar.
  7. Optimización para Usuarios Premium: Dar mayores ventajas y personalización a los usuarios premium, haciendo que la suscripción valga aún más la pena.

Spotify ha tenido grandes avances desde su fundación hasta hoy; la incorporación de Livi es un paso más hacia el futuro de la música como lo ve esta empresa. Sin embargo, hay espacio para mejorar y sueños por alcanzar. Con el tiempo, espero que Spotify continúe innovando y ofreciendo experiencias musicales que verdaderamente resuenen con nosotros, sus usuarios. Hasta entonces, seguiré disfrutando de mi música, soñando con lo que podría ser el futuro y, quizás, a veces, diciendo como Morrissey: “Hang the DJ,” aunque siempre con esperanza de que el próximo AI/DJ sea el/la mejor de todos.